Sin cuaderno

Siendo niño de guardapolvo blanco, deduzco que de los primeros años de la escuela, porque utilizábamos todavía lapicera de pluma que recargábamos en el tintero de vidrio que encajaba perfectamente en un agujero del extremo derecho del banco; una tarde al regresar del recreo encontré que mi cuaderno 'único' (así se llamaba el que usábamos en la escuela, para diferenciarlo del cuaderno 'borrador' donde hacíamos los deberes en casa) tenía una enorme mancha de tinta que cubría horrorosamente el blanco de dos inmaculadas, inocentes, carillas sin usar.
El dolor fue terrible. No pude contener la lágrimas.
Sentí que algo muy mío -que tantos cuidados le daba, producto de la responsabilidad que nos inculcaban en casa y en la escuela- había sido mancillado.
Debo haber sentido que el mundo exterior, que recién estaba descubriendo y me maravillaba, también podía meterse en mi vida para herirme.
La angustia me abarcó todo el espacio del alma.
Si recuerdo aquella 'agresión', más de medio siglo después, tiene que ser porque el iniciático infausto tomó sin defensas a mi pequeña estatura infantil.

Luego la vida siguió maravillándome; y por supuesto también dejándome cada tanto alguna mancha en un cuaderno en uso.
Claro que, para entonces, el alma ya había elaborado unos pocos millones de invisibles glóbulos blancos.

*** *** ***

Todo en esta vida es finito.
Se nace para morir.
Caminamos de la cuna a la sepultura.
Hasta el sol será un gran agujero negro en el futuro.
Si se es espectador de una mala película apuramos ansiosos el final, con la esperanza -la más de las veces, inútil- de que mejore.
Comenzamos un libro pasando por todos sus mágicos caminos inventados para ir hacia la última página y cerrarlo con dolor o alegría, con satisfacción o decepción.
Siempre esperámos la frase sorpresiva del final del cuento.
El día camina desde el ocaso de la noche al ocaso del atardecer.

Sin embargo siempre cuesta aceptar que aquello que apreciamos, un día termine.
Es evidente que no tengo una gota de sangre de quienes, en la historia de la humanidad, eligieron ser mártires de sus destinos renunciando a un final dichoso.

En septiembre del 2008, descubrí en la Internet los escritos siempre movilizadores del 'Cuaderno de Saramago'.
Con sus 87 años el escritor portugues escribió casi a diario, para ir llenando un cuaderno que nos habló de Mahmud Darwish, poeta palestino; del dolor por la muerte de Mario Benedetti. Otro día apuntaba 'que yo sepa ningún animal tortura a otro'; o citaba la corrupción política inglesa, indicando que el diputado David Willetr cambió 25 lámpara de luz de su vivienda particular y le pasó la factura al estado (menos mal que Saramago no miró para este costado del mundo).
Se refirió repeditas veces a Berlusconi, a quien calificó de 'el Catilina' de hoy, parafraseando a Cicerón. En medio de la tan hablada y sufrida crisis económica mundial, advertía que mientras millones de trabajadores quedaban en la calle, ni una sola persona que trabaje en una fábrica de armas ha sido despedida. Un negocio seguro.
Otra vez se refirió a una orquesta de música integrada por chicos de un barrio marginal.
Subrayaba que sus menudos miembros ejecutaban muy circunspecto y con rostros graves la Novena Sinfonía, y concluía que 'la felicidad es una cosa muy seria'.

A veces pasaban algunos días y tenía que leer tres o cuatro textos.
Lo hacía cronológicamente tal como Saramago los fue entregando en el sitio.

Hace unas semanas, me introduje en el último texto y fue como entrar a casa y descubrir -con sorpresa primero, dibujando una sonrisa luego pensando que era una broma, y con estupor al final- que en la mesa del comedor hay una notita que dice 'Hay una tarta en el horno. Me voy. Adiós'.
Así, tan de pronto, Saramago, cerró su blog y se fue a escribir un nuevo libro, en donde Caín vuelve a matar a Abel, tan en boga en el mundo actual.

Fue sin duda otra mancha en un cuaderno que había aprendido a abrir, periódicamente, con afectuosa expectativa.

No lloré, es cierto, pero insisto que nunca voy a aprender que todo en esta vida es finito.


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