Santa María de Iquique

Señoras y señores
Venimos a contar
Aquello que la historia
No quiere recordar.

El Rey de Inglaterra, Eduardo VII, ya le había adelantado al Presidente chileno Pedro Montt que si los pampinos seguían con sus reclamos, él mandaba a retirar las empresas británicas que explotaban las salitreras del norte del vecino país.

Si observan la pampa y la
Imaginan
En tiempos de la industria del
Salitre
Verán a la mujer y al fogón mustio
Al obrero sin cara, al niño triste.

El presidente no quería que el rey se enojara.
Así que mandó las fuerzas armadas chilena para reprimir indiscriminadamente la huelga de los obreros.

Murieron tres mil seiscientos
Uno tras otro

Murieron alrededor de 3.600 obreros.
El informe del general Silva Renard dice que sólo eran 140.
Como si matar 140 civiles desarmados, entre ellos mujeres y niños, no fuera un asesinato.

Qué les puede importar la rebeldía
De los desposeídos, de los parias,
Ya pronto volverán arrepentidos;
El hambre los traerá, cabeza gacha.

*** *** ***
Siempre me pregunto ¿cómo se puede volver a la mesa de casa y sentarse a comer con la familia después de haber matado?
Desde mi moral, uno puede estar vestido de militar, de cura, de monja, de civil o desnudo, pero si uno termina con la vida de otra persona no ha hecho otra cosa que matar.
¿Lo hice gratuitamente o cobro por ello?

*** *** ***
El desierto de Atacama es uno de los más áridos del mundo.
Bajo su tierra se ha mezclado naturalmente el nitrato de sodio con el nitrato de potasio.
Arriba, en la superficie, el polvo hierve con la canícula que envuelve las desoladas pampas del Norte Grande de Chile.
Nada más parecido a los territorios del averno.

El sol en desierto grande
Y la sal que nos quemaba,
El frío en las soledades
Camanchaca y noche larga.

Los dueños de ese infierno eran las empresas salitreras inglesas. Su biblia, el capital.
Los yacimientos se ubicaban en medio de una enorme planicie de Antofagasta y Tarapacá.
Las empresa eran dueñas absoluta de lo que ocurría en la minas.
La sobreexplotación llegó a niveles insoportables.
Aun así el control desbordaba el ámbito laboral.
Era enorme la concentración de poder de las corporaciones inglesas.
La policía era de la empresa, y las viviendas, y la escuela, y la pulpería.
A los obreros se les pagaban con fichas, solo canjeables en negocios de la propia firma.

¡Cuidado con comprar en otras
Partes!
De ninguna manera se podía
Aunque las cosas fuesen más
Baratas,
Lo había prohibido la oficina.

Los sueldos se atrasaban 2 ó 3 meses.

La riqueza mineral de Chile fue históricamente motivo de contiendas.
En 1891 se trató de defender la minería nacional.
Hubo enfrentamientos con el Congreso que favorecía a las empresas británicas.
Sobrevino una guerra civil, que dejó muertos y el triunfo del gobierno que terminó entregando las minas a los extranjeros.

El 10 de diciembre de 1907 se inicia una gran huelga general, porque el abuso no podía terminar en otra cosa que el reclamo.

Se había acumulado mucho daño
Mucha pobreza, muchas injusticias;
Ya no podían más y las palabras
Tuvieron que pedir lo que debían.

Lo que se intentaba era negociar con el gobierno una mejora en las condiciones de vida y de trabajo.
Pararon las salitreras ‘San Lorenzo’ y ‘Alto san Antonio’.

A fines de mil novecientos siete
Se gestaba la huelga en San Lorenzo
Y al mismo tiempo todos escuchaban
Un grito que volaba en el desierto.

La columna de huelguista se encaminó a través del desierto de Atacama hacia el puerto de Iquique, en el norte chileno.
Flameaban banderas de Chile, Perú, Bolivia y Argentina, países de origen de los trabajadores.

Algunos en Iquique
Los comprendieron
Y se unieron con ellos
Los carpinteros,
Los de maestranza,
Los carreteros,
Los pintores y sastres,
Los jornaleros,
Lancheros y albañiles,
Los panaderos.

El 17 el gobierno de Santiago envía buques de guerra a la zona.
El 20 declara el estado de sitio.

Un niño juega en la Escuela
Santa María.
Si juega a buscar tesoros
¿Qué encontraría?

Ese día los militares acribillan 6 obreros.
El 21 de diciembre, 12.000 obreros reunidos en Iquique, efectuaron los funerales de sus compañeros.

No hay que ser pobre amigo
Es peligroso.

Por la tarde el general Roberto Silva Renard ordena desalojar la Escuela de Santa María donde estaban concentrados los obreros y sus familias.
Ante la negativa de los huelguistas, abrió fuego contra quienes estaban en la azotea de la escuela.
La multitud intentó escapar.

La Escuela Santa María
Fue el exterminio
De vida que se moría,
Sólo alarido.

Un grupo se fue directamente contra las tropas agrupadas en la plaza Mont del pueblo.
Aquí los militares comenzaron a usar ametralladoras.

Las mujeres de la pampa
Que miraban nada más
También a ellas las mataron
Porque había que matar.

Luego los represores ingresaron y ametrallaron a quienes estaban en el patio y en las aulas sin importar la vida de hombres, ancianos, mujeres o niños.

No hay que ser pobre, hijito,
Es peligroso.
No hay que nacer, hijito,
Es peligroso.

Es otra de las muchas páginas negras de América.

¿Dónde están los asesinos?
Los tendremos que encontrar.

El Gobierno no expidió nunca certificados de defunción y enterró a los muertos en una fosa común.
El Congreso, presionado por las exigencias de justicia, creó una comisión investigadora. Nunca se designó miembro alguno. En consecuencia nunca se investigó nada.
El general Silva Renard fue herido en un ataque del anarquista español Antonio Ramón Ramón. Un hermano de este, Manuel, había sido muerto en la Escuela de Santa María.
A consecuencia de esas heridas, el general Silva, murió unos años después, sin ningún cargo en su contra.

Una escuela en el sur de Chile recibe el nombre de ‘General Silva Renard’.

Ustedes que ya escucharon
La historia que se contó
No sigan allí sentados
Pensando que ya pasó.

*** *** ***

Cierta vez hablando de estos temas, un amigo, me rebatió que él antes de hablar de muerte prefiere hablar de la vida. ‘Yo prefiero festejar los cumpleaños’ me dijo.
Cuando hablo de estos temas hablo de la vida. Son cachetadas a favor del bien.
Si no miramos de dónde venimos, si olvidamos, no sé si en el futuro nuestros hijos y nuestros nietos, serán más libres y con cumpleaños feliz.

*** *** ***

El hecho, que se encuadra en el salvajismo del poder utilizando los aparatos del estado, cayó, con los años, en la deliberada desmemoria al que lo llevaron los sucesivos gobiernos.

Se dice que el rescata algo del olvido es un salvador.
Algo de mesías tiene el poeta chileno Luis Advis, que escribió la conocida ‘Cantata de Santa María de Iquique’ que grabó, en la década del 70, el Grupo Quilapayun con narración de Héctor Duvauchelle.
Los versos que he intercalado en este escrito, pertenecen a la Cantata.
Más allá del relato y las voces solistas y coros, la quena –tan auténticamente americana- llora la historia que cuenta.
Quilapayun regrabó en España, en el 2007, la Cantata en DVD. En el documental aparecen Joan Turner (la viuda de Víctor Jara), Hernán Rivera Letelier, entre otros escritores, sociólogos y periodistas.
En ‘You Tube’ se puede oír y ver algunas imágenes de la obra.



‘Santa María de las flores negras’-Hernán Rivera Letelier-Seix Barral-Buenos Aires-2002.
‘Santa María de Iquique’- Cuaderno de José Saramago-03 abril 2009.
‘Cantata de Santa María de Iquique’-Letra y música de Luis Advis- Quilapayun-Warner Music Chile-1998.
‘Wikipedia’.

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