María Luisa Bemberg (I)

‘De niña no me dejaban ir al cine. Sólo se me permitía ir una o dos veces al año.
Tuve una infancia horrible, donde todo lo que importaba eran mis modales’.

Nació el 14 de abril de 1922, en Buenos Aires.
Proviene de una de las familias más rica de Argentina.
Los descendientes del alemán Otto Bemberg, eran dueños de la cervecería Quilmes, de la estancia Santa Rosa, tenían participaciones bancarias e innumerables bienes en el país y en el exterior.
Tuvo muy pocos afectos ya que su padre demasiado ocupado, demasiado poderoso, se comunicaba con ella a través de institutrices.
Su madre era una típica matrona argentina de la clase alta.
Con mucha urbanidad pero muy sola.
Con el cine traté de vengarla y evitar ser como ella’.

Fue educada bajo un estricto régimen religioso.
Siendo niña, se pasaba horas jugando con un espejo con el que captaba trozos de la realidad que la rodeaba.
Supo que había miles de puntos de vista para ver una realidad y que la pequeña libertad que poseía le permitía quedarse con la imagen que quería.
Muchos han relacionado aquel espejo con Alicia de Caroll.
No es gratuito. Para Bemberg, Alicia representaba la artista independiente, una niña-mujer que se libera a través de la imaginación.
Alguna vez María Luisa dijo que Alfonsina Storni, Gabriela Mistral y Juana de Ibarbourou tenían el coraje de Alicia del país de las maravillas.
Años en que la mujer no tenía posibilidades de desarrollarse.
María Luisa tenía un espíritu demasiado revolucionario para la época.
Se casó a los 20 años con Carlos Miguens.
Era el 17 de octubre de 1945. Se fue vivir a España y Francia. Tuvo cuatro hijos.
A los 30 se divorció.
Para recuperar su apellido de soltera, tuvo una batalla legal con un juez, pese que su ex esposo apoyaba la decisión.
‘Dejé de ser la señora de Miguens para convertirme en señora de nadie’.
El cine argentino que, hasta los años cuarenta, había alimentado junto a la producción mexicana las pantallas de América, caía estrepitosamente, y se filmaba sólo ideología en consonancia con el gobierno peronista o pasatistas del tipo ‘Los martes, orquídeas’ con Mirta Legrand.
Por el año 1949 Bemberg (no le gustaba que le dijeran ‘la Bemberg’) comienza trabajar como empresaria teatral, fundando con Catalina Wolf el Teatro del Globo.
En su activismo feminista, fue una de las fundadoras de la Unión Feminista Argentina, y una de las cofundadoras del Festival Internacional del Cine de Mar del Plata, organizado por mujeres artistas.
Escribió la obra teatral ‘La margarita es una flor’, que fue el guión para la película ‘Crónica de una señora’ que filmó en 1970 Raúl de la Torre, con Graciela Borges, premiada en el Festival de San Sebastián.
La crónica es de una señora de la clase alta argentina.
Siguió, siempre como guionista, con ‘Triángulo de cuatro’ que luego filmaron Héctor Olivera y Fernando Ayala.
Por este texto la SADE le entregó el Premio Argentores.
Mientras se filmaba ‘Crónica de una señora’, tuvo diferencias con de la Torre.
Juan Carlos Desanzo la alentó a que dirigiera sus propias películas.
‘Es hora en que las mujeres nos atrevamos a atrevernos’.
Se inicia, en 1972, con ‘El mundo de la mujer’ un cortometraje de 17 minutos.
La cámara capta la exposición ‘Femimundo’.
La directora denuncia la frivolidad de la muestra, donde todo brilla pero está ausente lo espiritual, lo intelectual, lo esencial, para convertir a una mujer en persona.
En 1978 sigue como guionista, productora y directora de ‘Juguetes’, un corto de 12 minutos.
Un enfoque crítico, donde los juguetes son instrumentos de discriminación sexual y formadores psicológicos perversos en la mente de los niños que elaboran pautas sociales futuras.
Su primer guión lo escribió a los 47, su primer largometraje a los 58.
Sufrió la censura militar.
Sabía de antemano que ningún hombre se interesaría por un relato que enfocara la conciencia femenina como ella quería abordarla.
Se unió a Lila Stantic y en 1980 crea su propia productora, Gea Cinematográfica.
De ese año es ‘Momentos’ su primer largometraje.
Es directora y guionista.
Por entonces el cine era cosa de hombres.
‘Tenía mucho miedo’.‘El primer día, cuando fui a filmar mi primera escena, me sentía como si fuera a la guerra’.
‘Momentos’ muestra el aburrimiento de una mujer casada (Graciela Dufau) que la cargan de tristeza.
Tiene un romance con un joven seductor (Miguel Ángel Sola). Los encuentros fugaces la colman de remordimiento.
Abandona a su esposo. El final es abierto.
El verdadero conflicto pasa por los sentimientos.
La película es también una búsqueda para encontrarle sentido a la existencia.‘Momentos’ fue reconocida como la Mejor Opera Prima del Festival de Cartagena en 1981.
El mejor Guión en el Festival de Huelva.
El premio a la mejor Película en el 21º Festival Cinematográfico de Cartagena de Indias.
Dos años después filmó ‘Señora de nadie’, con Luisina Brando y Julio Chávez.
El film refleja cuanto sufren aquellas mujeres cuando quieren asumir su condición de persona.
Leonor, casada, ama a su marido, tiene dos hijos.
Todo está bien, hasta que un día se entera que su esposo le es infiel.
Se siente estafada. Todo se desploma.
Con más miedo que convicción abandona el hogar.
No puede llevarse los hijos porque no tiene como mantenerlos.
Allí es donde comienza la búsqueda de su identidad.
Es donde choca con una sociedad cuya mentalidad no acepta que una joven mujer quiera rehacer su vida.
Como una ironía un homosexual es quien le ayuda a restablecer lo esencial y valioso que ella tiene.
La SADE le condedió el Premio al Mejor Guión por ‘Señora de Nadie’ en 1982.
Dos años después recibió el Diploma al Mérito de la Fundación Konex de Argentina.
Ampliaré en próximas entregas.

Comentarios

  1. Me paració muy bueno el artículo sobre Maria Luisa Bemberg.
    Espero que sigas relatando los mejores momentos de esta gran cineasta del cine argentino.
    Saludos.
    Sylvana

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